Capítulo 11 de Bancarrota

El Capítulo 11 trata sobre la reorganización de las finanzas en la bancarrota de una entidad formal de negocios, tales como una corporación o compañía de responsabilidad limitada (LLC). Las personas, sin embargo, algunas veces se acogen al Capítulo 11 si desean reorganizar y si sus deudas exceden los límites que se especifican en el Capítulo 13.

Según este texto (agosto de 2010), una persona deudora tiene que acogerse al Capítulo 11, si las deudas no garantizadas igualan o exceden USD $360,475, o si su deuda garantizada iguala o excede USD $1,081,400. Los deudores con propiedades ubicadas en zonas caras del país, incluyendo algunas áreas del Distrito de Columbia, Maryland y Virginia, podrían encontrarse con que tienen que acogerse al Capítulo 11 para reorganizar su deuda.

Durante la reorganización de una bancarrota el deudor tiene la oportunidad de reestructurar las finanzas del negocio (o de la persona) comúnmente con el objetivo de preservar la empresa como una ´gestión continuada´. Una liquidación ordenada o venta del negocio (a un mejor precio del que podría lograrse usualmente en una venta rápida en el Capítulo 7), son a menudo efectuadas también, según las condiciones del Capítulo 11.

Si se elige la reorganización, la reestructuración puede ser llevada a cabo a través de una variedad de mecanismos incluyendo la modificación de préstamos garantizados, liberación o pago de deudas no garantizadas seleccionadas, impugnar o asumir usufructos, o vender bienes seleccionados.

En la dirección de la reestructuración, en la mayoría de los casos, es el mismo deudor quien, después de presentar el caso, es investido con un nuevo título, ´Deudor en Posesión´ (DIP), y un nuevo papel, de fideicomisario dirigiendo la empresa y buscando maximizar su valor ante sus acreedores. El DIP, sin embargo, está sujeto a remoción por fallar en llevar a cabo sus deberes y obligaciones. Así mismo el caso puede ser desestimado o derivado a liquidación bajo el Capítulo 7 (particularmente cuando existen bienes valiosos), si el caso no muestra avance hacia una reorganización viable.

La confirmación del plan varía en el Capítulo 13 de manera importante. El plan es confirmado por la corte, pero adicionalmente, los acreedores tienen voz en lo referente a que se les debe permitir votar en el plan.

Los acreedores están clasificados por grupos con intereses similares. Por ejemplo, la mayoría de los acreedores no garantizados estarán en un solo grupo. Cada acreedor garantizado comúnmente será colocado en un grupo consistente únicamente en ése acreedor.

Un grupo será aprobado para votar en el plan cuando gane, de los acreedores que ya voten, más de una mitad en número, y más de dos tercios en cantidades en dólares, de las demandas de los acreedores.

Al menos un grupo disminuido de acreedores (quienes sus derechos han sido propuestos para ser alterados en el plan) tendrá que votar a favor de la corte para poder confirmar el plan, y siempre y cuando se reúnan los requisitos del plan ´cramdown´ del capítulo 11 (Una maniobra en la cual debe demostrarse a la corte que se recibirá más con el plan que si se procediese con la liquidación concursal del Capítulo 7).

Otras obligaciones importantes del deudor en el Capítulo 11 incluyen reportes mensuales financieros sobre las operaciones a los acreedores y a la corte, honorarios trimestrales al Fideicomisario de EUA basándose en gastos, y una detallada ´declaración de acceso a la información´ a los acreedores acompañando al plan cuando los votos sean solicitados. Esto dará a los acreedores suficiente información para tomar una decisión informada sobre si se acepta o no el plan.

El Capítulo 11 proporciona al deudor una gran flexibilidad para estructurar un plan. Igualmente, la flexibilidad llevará más tiempo y esfuerzo del abogado del deudor para ajustar varios acuerdos con el fin de hacer el plan viable.

Así mismo, el Capítulo 11 tiende a tener mucha más participación de los acreedores que los otros capítulos, y algunas veces puede ser muy contencioso con muchas mociones y oposición de los acreedores, particularmente si la relación entre el deudor y el deudor es hostil.

Como consecuencia, el Capítulo 11 es mucho más complejo, caro y más impredecible de los otros tipos de bancarrota, y más similar a un litigio que el administrativo Capítulo 7, y que el ligeramente contencioso Capítulo 13.