Capítulo 7 de Bancarrota

El Capítulo 7 es un tipo más sencillo y común para presentar una solicitud de bancarrota. El Capítulo 7 es una liquidación por bancarrota. Básicamente, el deudor presenta un resumen de su condición financiera, incluyendo una lista de todos sus bienes y de todas sus deudas. Y, en efecto, le dice a la corte: ´Esto es lo que poseo, esto es lo que debo, por favor libérame de lo que debo (sujeto a algunas excepciones legales), y cederé lo que tengo a mis acreedores (sujeto a algunas excepciones legales)´.

Partiendo de que la ley no desea dejar al deudor en la miseria, le proporciona una lista de bienes que el deudor tiene derecho a conservar- dependiendo de la ley de jurisdicción donde el caso es desahogado-. Vea las exenciones en bancarrota por DC, Virginia y Maryland. Con un buen plan, el deudor conservará todos sus bienes, o negociará acuerdos con el fideicomisario en lo concerniente a cualquier propiedad no protegida.

Muchas de las deudas más comunes son liberadas, incluyendo tarjetas de crédito, cuentas médicas, e hipotecas (aunque el embargo que hace que la casa sea garantía por el préstamo persiste después de la bancarrota). Algunas deudas, normalmente por razones de políticas públicas, no son liberadas, incluyendo la mayoría de préstamos estudiantiles, multas gubernamentales, indemnizaciones penales, y muchos tipos de impuestos, (aunque no todos).

Para presentar un caso según el Capítulo 7, en el que, a diferencia del Capítulo 13, no se hacen pagos a la corte, y no se es sujeto de objeción del Fideicomisario de EUA (UST) por ´abusar´ del sistema de bancarrotas, los ingresos domésticos del deudor no deben exceder la media en su estado de residencia, o debe someterse a una ´Investigación de Ingresos´ para comprobar si podría construir un plan viable según el Capítulo 13.

Otros requerimientos clave antes de presentar una solicitud de bancarrota, es una sesión obligatoria con un UST, -agencia de asesoría de crédito autorizada- para comprobar si puede diseñarse un plan de manejo de deuda (DMP), para resolver sus asuntos financieros. Muy rara vez se puede diseñar un DMP viable. De hecho, la mayoría de las organizaciones de asesoría de crédito honestas recomendarán al cliente que se acoja a la bancarrota cuando un DMP no beneficiará al deudor. Usted debe presentar un certificado que compruebe la sesión de asesoría de su caso, o de otra manera éste será desestimado.

Una vez que el caso es presentado, el deudor automáticamente queda bajo la protección de la corte y toda acción de cobro de la deuda por parte del acreedor, debe ser suspendida. Al mismo tiempo, se nombra un fideicomisario para administrar el caso. El deudor, junto con su abogado, es notificado sobre la fecha y hora de una reunión con ese fideicomisario, y con cualquier acreedor interesado, para responder preguntas sobre el caso. La mayoría de los casos de Capítulo 7 se consideran de ´no activos´, y por consiguiente, la reunión mencionada es una formalidad que llevará de cinco a diez minutos.

Después de la reunión, el caso entra en un período de espera, de alrededor de noventa días usualmente en las cortes de bancarrota de DC, Virginia y Maryland, para permitir a los acreedores que investiguen el caso e impugnen la liberación, comúnmente en terrenos de fraude, pero eso rara vez ocurre. Durante ese tiempo, el deudor debe asimismo, tomar un UST, -curso autorizado de manejo de finanzas personales (PFM)-, y comprobarlo ante la corte. Al expirar el periodo, se emite una orden de liberación, pero solamente si el certificado de PFM está presentado ante la corte, y el caso se cierra.

Los negocios, asimismo, pueden acogerse al Capítulo 7. Sin embargo, no hay liberación. Una de las principales motivaciones para que un negocio se acoja al Capítulo 7 sería la de liquidar la empresa bajo la supervisión de la corte, y de esa manera detener las llamadas al propietario y otros esfuerzos que hacen los acreedores que tratan de cobrarle a la compañía.